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¿Diseñamos para que funcione o para que se vea bien?


Forma vs. función en la arquitectura moderna.


¿Sigue siendo una dicotomía en la actualidad?


Para poder entender cómo llegamos a esta pregunta, es necesario hablar brevemente sobre dos corrientes clave: el funcionalismo y el deconstructivismo.


Como egresado de una facultad donde el funcionalismo fue la base de nuestra formación como arquitectos —principalmente a través de la teoría del Arq. José Villagrán García— aprendimos que esta corriente, conocida como funcionalismo mexicano, se desarrolló entre 1920 y 1950.

Surge como una adaptación de dos movimientos europeos: el modernismo alemán y el racionalismo francés, integrados con un enfoque mexicano, es decir, considerando el contexto social, cultural y climático del país.


El funcionalismo parte del principio de que “la forma sigue a la función”, o como decían mis maestros: “Si es una biblioteca, debe parecer biblioteca”. Este enfoque también refleja, en muchos casos, las condiciones económicas de México en aquella época. ¿No lo creen?

Este pensamiento se interpretó y aplicó con un enfoque social: satisfacer necesidades colectivas, usar materiales locales y sistemas constructivos eficientes, y adaptarse al entorno físico y cultural.


Obras destacadas del funcionalismo mexicano:

  • Granja Sanitaria de Popotla (1925)

  • Instituto Nacional de Cardiología (1936–1937)

  • Escuela Primaria Costa Rica (1946)

  • Ciudad Universitaria, UNAM (1950)

  • Viviendas para trabajadores (década de 1940): el primer intento de vivienda de interés social —una idea que, lamentablemente, no ha cambiado mucho hasta hoy. Pero esa es otra historia...


También hay ejemplos actuales de arquitectura con un enfoque funcionalista:

  • Klinikum Klagenfurt, Austria (2010)

  • Viviendas sociales en París, por Lacaton & Vassal (2000–2020)

  • Centros logísticos de Amazon, entre otros.


La biblioteca central de Ciudad Universitaria (CU) en la UNAM fue diseñada por el arquitecto Juan O’Gorman, en colaboración con Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco.
La biblioteca central de Ciudad Universitaria (CU) en la UNAM fue diseñada por el arquitecto Juan O’Gorman, en colaboración con Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco.
El proyecto fue desarrollado por Architects Collective en colaboración con varios estudios europeos: Dietmar Feichtinger Architectes (París y Viena), Müller & Klinger ZT‑GmbH, priebernig."P" ZT‑GmbH, FCP Fritsch, Chiari & Partner ZT‑GmbH —entre otros.
El proyecto fue desarrollado por Architects Collective en colaboración con varios estudios europeos: Dietmar Feichtinger Architectes (París y Viena), Müller & Klinger ZT‑GmbH, priebernig."P" ZT‑GmbH, FCP Fritsch, Chiari & Partner ZT‑GmbH —entre otros.

Proyecto Ourcq‑Jaurès, distrito 19: mezcla de 98 viviendas estudiantiles y 30 sociales, con balcones y jardines de invierno para una gran generosidad espacial, El estudio detrás de estas obras es Lacaton & Vassal, fundado en 1987
Proyecto Ourcq‑Jaurès, distrito 19: mezcla de 98 viviendas estudiantiles y 30 sociales, con balcones y jardines de invierno para una gran generosidad espacial, El estudio detrás de estas obras es Lacaton & Vassal, fundado en 1987

El otro extremo: el deconstructivismo


El deconstructivismo surge en los años 80, influenciado por la filosofía del francés Jacques Derrida. Aunque nació como una corriente filosófica, su influencia llegó también a la arquitectura, el arte, el derecho y el psicoanálisis.


Arquitectos como Peter Eisenman y Zaha Hadid exploraron cómo la forma arquitectónica puede deconstruirse, es decir, fragmentarse, romper la simetría, cuestionar jerarquías espaciales y replantear la relación entre forma y función. Pero aquí entra un nuevo elemento: el significado.


El deconstructivismo rechaza la idea de que el diseño debe ser ordenado o predecible, y propone en cambio una experiencia espacial más ambigua, fluida y compleja. En esta corriente, la forma ya no se subordina a la función, sino que incluso la domina. La función se vuelve ambigua, secundaria o reinterpretada.


Obras destacadas del deconstructivismo:

  • Museo Guggenheim, Bilbao (1997)

  • Museo Judío, Berlín (1999)

  • MAXXI – Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI, Roma (2009)

  • Lou Ruvo Center for Brain Health, Las Vegas (2010)


El Museo Guggenheim Bilbao fue diseñado por el renombrado arquitecto Frank O. Gehry, líder en la firma Gehry Partners, LLP
El Museo Guggenheim Bilbao fue diseñado por el renombrado arquitecto Frank O. Gehry, líder en la firma Gehry Partners, LLP
El MAXXI – Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI en Roma fue diseñado por la oficina Zaha Hadid Architects, con Zaha Hadid como arquitecta principal y Patrik Schumacher como co-diseñador
El MAXXI – Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI en Roma fue diseñado por la oficina Zaha Hadid Architects, con Zaha Hadid como arquitecta principal y Patrik Schumacher como co-diseñador
El Museo Judío de Berlín fue diseñado por el arquitecto Daniel Libeskind, a través de su estudio Studio Libeskind.
El Museo Judío de Berlín fue diseñado por el arquitecto Daniel Libeskind, a través de su estudio Studio Libeskind.
El Lou Ruvo Center for Brain Health en Las Vegas fue diseñado por Frank O. Gehry, de Gehry Partners, LLP
El Lou Ruvo Center for Brain Health en Las Vegas fue diseñado por Frank O. Gehry, de Gehry Partners, LLP

Conclusión:


En conclusión, la forma y la función no son opuestos irreconciliables, sino dimensiones complementarias de toda obra arquitectónica. A lo largo de la historia —desde el funcionalismo mexicano hasta el deconstructivismo más radical— ambos conceptos han coexistido, dialogado y evolucionado según el contexto.


La frase “si es una biblioteca, debe parecer biblioteca” refleja una visión simplificada que olvida algo fundamental: la arquitectura no solo responde a lo que debe ser, sino también a cómo puede ser. En un mundo cambiante, los retos estructurales, tecnológicos y culturales nos exigen ir más allá de dicotomías y buscar síntesis más complejas.


Entonces… ¿seguimos diseñando para que funcione, o para que se vea bien? Tal vez la mejor arquitectura sea la que logra hacer ambas cosas sin pedir permiso.

2 comentarios


pinkstars-elo
03 jul 2025

Difinitivamente no estoy de acuerdo con el pensamiento de sus profesores que un lugar debe parecer a lo q se esta diseñando, no se mucho de arquitectura pero me gusta caminar y voltear a ver las diferentes diseños de casas,edificios,Iglesias etc. Y es un placer ver cada detalle ,color forma ,textura etc .

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Arq. MUTRO
Arq. MUTRO
05 sept 2025
Contestando a

Me parece que puede cambiar la formación porque el contexto histórico cambio.

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