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Gentrificación: un análisis con otros ojos

La gentrificación es un proceso urbano donde barrios populares son ocupados por personas con mayores ingresos, lo que provoca transformaciones físicas, aumento de precios y el desplazamiento de sus habitantes originales. No solo involucra extranjeros: también participan nacionales con mayor poder adquisitivo.


El término fue acuñado por la socióloga Ruth Glass en 1964, al observar cómo barrios obreros de Londres eran ocupados por clases medias, transformando su estructura social y económica.


“En realidad, una burbuja inmobiliaria… disfrazada de desarrollo urbano.”
“En realidad, una burbuja inmobiliaria… disfrazada de desarrollo urbano.”

¿Cuándo empezó en CDMX?


Entre 2000 y 2006, se impulsó un proyecto para repoblar el Centro Histórico con vivienda de interés social. Se flexibilizaron normas, se ofrecieron incentivos fiscales y se facilitaron los cambios de uso de suelo. La intención era buena: convertir edificios abandonados en hogares dignos para sectores populares.


Pero la falta de control público abrió la puerta a la especulación inmobiliaria. Inversionistas aprovecharon los beneficios para hacer vivienda media-alta, hoteles y espacios para renta corta, desplazando la vocación social original.


Así comenzó una transformación profunda: subieron los precios, se encareció el suelo y se desplazó a comunidades enteras, desplazadas por desalojos legales o intimidación.


Efectos económicos


Positivos:

  • Aumento del valor inmobiliario (en realidad, una burbuja inmobiliaria).

  • Mejora de servicios e infraestructura (en zonas con inversión).

  • Más recaudación fiscal.


“En realidad, una burbuja inmobiliaria… disfrazada de desarrollo urbano.”
“En realidad, una burbuja inmobiliaria… disfrazada de desarrollo urbano.”

Negativos:

  • Expulsión de residentes originales.

  • Pérdida de identidad barrial y cultural.

  • Aumento del costo de vida.

  • Fragmentación del tejido social.


¿Cuántas viviendas necesita la CDMX?


Según el INEGI, se requieren entre 35,000 y 45,000 viviendas nuevas por año, pero se construyen menos de 30,000 y muchas son para inversión, no para habitarse.


¿Puede la ciudad absorber esa cantidad?No sin planificación.


Aunque hay espacio para construir, la infraestructura está al límite:


  • 40% del agua potable se pierde por fugas.

  • El drenaje tiene más de 60 años y trabaja al tope.

  • El sistema eléctrico sufre sobrecargas.

  • El transporte público está saturado.

  • Se recolectan 12,500 toneladas de basura al día.


Construir sin inversión en servicios básicos solo agrava la desigualdad.


¿Y Airbnb?


Aplicaciones como Airbnb reducen la oferta de vivienda en renta a largo plazo y aumentan artificialmente los precios, sobre todo en barrios con valor turístico.


Aunque la CDMX tiene más de 17,000 propiedades activas en la plataforma, no hay regulación obligatoria aún. Mientras tanto, ciudades como Barcelona, París, Nueva York y Vancouver han implementado leyes estrictas para proteger el derecho a la vivienda.


Barcelona

  • Prohibición total de nuevos alquileres desde 2021.

  • No se permite rentar habitaciones privadas por menos de 31 días.

  • Multas de hasta 60,000 euros.

  • Registro obligatorio. Más de 2,000 anuncios eliminados.

París

  • Máximo 120 días al año para alquiler turístico.

  • Registro obligatorio.

  • Las segundas viviendas no pueden rentarse sin licencia.

  • Multas por más de 1.3 millones de euros al año.

Ámsterdam

  • Prohibido en algunos barrios céntricos.

  • Registro, licencia y notificación obligatoria.

  • Límite: 30 noches por año, máximo 4 personas.

Vancouver

  • Solo puede rentarse la residencia principal.

  • Registro obligatorio y número visible en el anuncio.

  • Anuncios sin registro son eliminados.

Nueva York

  • Desde 2023, restricciones casi totales.

  • Solo se permite rentar si el anfitrión vive ahí y está presente durante la estancia.

  • Máximo 2 huéspedes a la vez.

Ciudad de México

  • Más de 17,000 propiedades activas, más del 60% en manos de operadores múltiples.

  • Hasta ahora, no hay medidas obligatorias.

  • En proceso una ley para:

    • Limitar días de renta al año.

    • Restringir número de propiedades por anfitrión.

    • Establecer impuestos por uso turístico.

  • En 2022, se firmó un acuerdo con Airbnb y la UNESCO para promover el "turismo creativo", pero no incluyó reglas claras ni límites.


Centralización: otro gran problema


La mayoría del empleo formal y servicios de calidad se concentra en solo 4 alcaldías (Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Álvaro Obregón). Esto provoca:


  • Largos traslados diarios (2–4 horas).

  • Colapso del transporte público.

  • Desigualdad territorial.

  • Segregación urbana, que muchas veces prepara el terreno para la gentrificación.


¿Qué hacer?


  1. Desarrollar polos económicos descentralizados.

  2. Impulsar vivienda accesible con servicios, no solo casas baratas lejos de todo.

  3. Invertir en transporte público eficiente.

  4. Crear una planificación metropolitana real, no aislada por alcaldías.


La gentrificación no es solo un barrio “que se puso bonito”. Es un síntoma de desigualdad urbana: cuando el mercado manda y el Estado no regula, el derecho a la ciudad se convierte en privilegio.


¿Te interesa este tipo de análisis?Comenta, comparte o síguenos en Instagram.También puedes sugerir temas para analizar desde una perspectiva arquitectónica y social.

1 comentario


Luis Ortuño
Luis Ortuño
18 jul 2025

Y si sumamos que la CDMX cada día se hunde más, y no hay manera de revertir ese hundimiento, vamos mal. No hay regulación porque la mayoría de quienes están en Airbnb son políticos de "alto" nivel e implica corrupción para todo su funcionamiento.

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